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Archivos Mensuales: junio 2015

China


Describir a todo un país es casi imposible, sobretodo si se habla de uno de los más grandes y el más poblado del mundo, uno con muchísimas cosas increíbles y una cultura muy rica con miles de años de historia. Pero contar una experiencia de un poco menos de un mes por parte de un occidental, en cambio, es provechoso.

Llegué a Pekín, junto a mis padres, sabiendo decir dos palabras en mandarín: Nihao (hola) y xiexié (gracias), pensando que aunque la comunicación sería difícil, probablemente habría varios chinos que supieran inglés. Error de novato. No había prácticamente nadie que hablara, ni siquiera que entendiera tan solo un poco de inglés. Esto nos dejó impactados, especialmente a mi padrastro, y aunque Tiananmén y la Ciudad Prohibida nos dejaron impactados: construcciones enormes con plazas grandísimas y templos magníficos, el cambio era duro. El hostal en el que nos quedamos era patético, el encargado no hablaba inglés, los baños estaban sucios y nos tocó compartir cuarto con un par de chinos, pero sobrevivimos por tres noches ahí.

Pekín es enorme, muestra poderío en cada calle, con cuadras grandes, edificios imponentes, mas no altos, templos con puertas de muchos metros, esculturas y torres altas. Pero a la vez los hutongs hacen un contraste curioso, pues son barrios con calles diminutas donde no cabe un carro, en el día desolados, sucios, sin vida; pero por la noche alegres, llenos de gente comiendo, conversando, jugando…

Pero Pekín nos dejaba un sinsabor en la boca. Tal vez la gente, tal vez la comunicación, tal vez el hotel, tal vez la comida, o probablemente todas ellas hacían que no estuviéramos del todo a gusto, aunque yo le intentaba sacar el jugo a cada situación o lugar al que fuéramos. El Templo Lama, el Museo de Confucio, el Nido de pájaro, todos lugares muy chéveres, que valen la pena.

Nos fuimos de Pekín pensando que al volver al final del viaje nos iba a gustar más, pues cada día estábamos un poquito menos desadaptados que el anterior. Y así llegamos a Xian, donde apenas estuvimos un par de días, pero sentimos que alcanzamos a ver lo suficiente. Alquilamos un carro con chofer apenas llegamos, para ir a ver a los Guerreros de Terracota, más de seis mil esculturas de dos metros, cada una diferente del resto, que hacen que una se sienta chiquito e insignificante. Son muchos y muy bien hechos, y aunque la entrada a verlos sea cara, vale mucho la pena pagarla. Ese mismo día, en el carro, fuimos a ver una gran torre y un lindo parque. Por la noche salimos y vimos toda la vida de Xian, viejos jugando, mucha luz, gente comiendo en la calle.

Al otro día recorrimos el pedacito de muralla que hay en el centro de la ciudad, informándonos un poco sobre esta. También recorrimos un par de cuadras llenas de vida, con puesticos de comida alegres, con mucha gente local, muy divertida. Luego nos fuimos al aeropuerto para coger un avión a Guilin.

El hostal allá estuvo mucho mejor, con un gran servicio, un buen cuarto y unos desayunos deliciosos. La “pequeña  ciudad de 5 millones de personas” no me pareció nada del otro mundo. Es cierto que recorrimos muy poco de ella, pero salvo un parque con un par de torres grandiosas, no mucho. Pero el paseo en bote que hicimos por el Río Li sí fue maravilloso. Un paisaje lleno de montañas extrañas, mucho verde, un río lindo y una buena experiencia. Además hicimos otro paseo en bote en este mismo río, pero alrededor de una comunidad “indígena”, que aunque está hecha para el turismo tiene algo de naturalidad.

Shanghai fue maravilloso. Una gran ciudad con edificios altísimos, de formas extravagantes y distintos colores. La vista desde el bund, a cada lado del río, donde se ven los grandes edificios juntos, alumbrando por la noche, es espectacular. Además hay un puente futurista a 15 metros del piso, redondo, junto a varios lujosos centros comerciales y vistas muy buenas. También recorrimos la parte vieja de la ciudad, ya casi toda demolida, el barrio francés, con una arquitectura muy distinta a la china y fuimos al Museo de la seda, donde vimos todo su proceso de manufactura. También estuvimos en el Museo de Shanghai, que nos gustó mucho. Está dividido por pisos entre pinturas, esculturas en bronce y en cerámica, sellos viejos, muebles de las últimas dos dinastías, vestidos, etc.

Fuimos un día a un suburbio a las afueras de la ciudad, que parece un pueblecito, con casas chiquitas, calles pequeñas, un par de plazas, pero hecho también para el turismo. Con un río en la mitad, uno va recorriendo el pueblo parte a pie y parte en bote, viendo sitios turísticos muy bien elaborados: museos de arte chino, casas grandes y antiguas, jardines preciosos, una oficina de correos vieja, una farmacia típica china…

En Shanghai notamos algo que nos sorprendió mucho: los contrastes. Uno camina una cuadra llena de tiendas gomelas y edificios modernos, y llega a otra sucia y descolorida con edificios grandes y viejos de infinitos apartamentos.

Llegamos a Hong Kong pensando que no podría desbancar a Shanghai y, en mi opinión, estuvo muy cerca. Es una ciudad increíble, parte isla, parte continente, como Nueva York, con vistas increíbles de lado y lado, muchas cosas para ver y hacer, lugares para caminar. El primer día estuvimos en el Gran Buda de la isla de Lantau, una construcción altísima de bronce muy bien hecha, que casi todo el día estuvo tapada por la niebla, pero que se dejó ver por un ratico magnífico. Los otros días caminamos la ciudad, estuvimos en Soho, subimos en teleférico al Pico Victoria, desde el que se ve toda la ciudad, caminamos la Avenida de la Estrellas en Kowloon, con una gran vista y donde hay un show de luces, con los edificios modernos alumbrando al son de la música, todos los días a las ocho de la noche.

El último día nos despertamos temprano y fuimos a Macao, una isla con arquitectura portuguesa clásica, muy turística, pero muy agradable. Caminamos todo lo que pudimos: la zona vieja, parques, un museo de arte contemporáneo, algunos casinos, pequeñas calles lindas y más. Y terminamos devolviéndonos a Hong Kong en el último ferry a las 10 y media de la noche.

Volvimos a Pekín con el mismo pensamiento con el que nos habíamos ido, que habría una mejoría, y la hubo. El hostal fue mucho mejor, la ida a la Muralla fue espectacular, hicimos una gran caminata en una zona sin demasiada gente, lo que fue muy placentero. Además estuvimos en el Templo del Cielo y fuimos de compras al Mercado de la seda.

En definitiva fue un gran viaje, con un choque cultural duro, pero a fin de cuentas magnífico. Con buena compañía, comida en general rica, y aunque no nos hicimos amigos de ningún chino, fue divertido convivir con ellos, ver sus costumbres, su forma de ser, su vida diaria. Fue una experiencia maravillosa, interesante, divertida, que recomiendo mucho.

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Publicado por en junio 29, 2015 en Uncategorized

 

La final más larga de Grand Slam en la historia


Resultado de imagen para djokovic vs nadal australian open 2012Relataré lo sucedido en la final más larga de toda la historia de los torneos más importantes de tenis, los torneos de Grand Slam. Los Grand Slams son los cuatro torneos más importantes del tenis, los cuales se llevan a cabo durante todo el año, empezando en Australia, en enero por el verano, y cerrando en Nueva York en septiembre también por cuestiones climáticas. En esta crónica hablaré de uno de estos llamados Grand Slams, el cual tuvo lugar en Melbourne a comienzos de 2012.

Jugaban Djokovic y Nadal, el número 1 del mundo contra el 2, los que habían estado en las últimas dos finales de estas competiciones, dos reales rivales. En sus últimos encuentros disputados Djokovic había vencido al mallorquín en las finales de Wimbledon (disputado en Londres) y Nueva York, pero se decía que Nadal iba en mejor forma, pues Djokovic venía de haber cedido dos sets en las semifinales ante Andy Murray, y que estaría cansado por esto. Sabiendo esto y con ánimos de ver una muy buena final, también por hacerle barra a Nadal, me desperté a las cuatro de la mañana a ver un partido que prometía ser grande.

Djokovic salió a atacar como una fiera, pero Nadal, defendiéndose y contraatacando, le ganó el primer set en poco más de una hora por 7-5. El segundo set arrancó con un quiebre de Nadal en un momento clave, pero Djokovic reaccionó y se fue a jugar el segundo set todavía más agresivo, en el cual, con gran esfuerzo, revirtiendo el quiebre y sumando uno más logró ganar 6-4 y empatar el partido.

Con un set cada uno se pensaba que este sería posiblemente el que marcaría el curso final del partido y, sabiendo esto, Djokovic cambió su camiseta negra por una blanca y salió a buscar con todo ese tercer set.

Me quedé dormido y cuando me desperté ya amanecía, eran cerca de las seis y media e iban empezando el cuarto set. El tercero lo había ganado Djokovic por 6-2 y se encaminaba a ganar el partido en ese cuarto set. Recuerdo al comentarista Javier Frana diciendo “… ya Rafa se ve cansado, no creo que pueda soportar mucho más a Nole…”. Djokovic ganaba el cuarto set 5-3 y sacaba para campeonato, cuando Nadal ganó cinco puntos seguidos, recuperó el quiebre, mantuvo su servicio y llevó el juego a tiebreak. Nadal sí que pudo soportar al serbio, y al contrario, fue Djokovic el que no pudo con Nadal, que no se rindió y llevó al partido a un quinto set con un paralizante 7-6(5). En este cuarto set, hubo un factor que creo que le pudo servir bastante al español, y es que cuando iban 5-3, la lluvia llegó. En ese momento, aunque la lluvia sólo tardó 10 minutos, Nadal pudo conversar con su entrenador, retomar ánimos, plantear una nueva estrategia y salir con todo.

Los 15.000 espectadores del Rod Laver Arena esperaban ansiosos al quinto set. Algunos agitando banderas españolas y gritando “Vamos, Rafa”, mientras otros poquitos levantando las banderas azul, blanco y rojo de Serbia.

Empezó el quinto set, 1-0, 1-1, 2-1, 2-2, 3-2, 4-2, 4-3 ganando Nadal a las nueve y quince de la mañana y se despierta mi papá. Me pregunta que cómo quedó la final y que si es esa una repetición. Le respondo para su incredulidad que no y que siguen todavía, así que me acompaña a ver el final. 4-4, 5-4 y 5-5, se pone emocionante, pues se pensaba que iban a seguir hasta un resultado absurdo como 10-8, pues en el quinto set no hay tiebreak. Pero Novak Djokovic le quebró el servicio en el undécimo juego a Nadal para quedar con un 6-5 arriba y una oportunidad de sacar para campeonato.

15-0, 15-15, 15-30, 30-30, 30-40 y Nadal tiene una única oportunidad de quiebre para volver a empatar el partido, pero Nole lleva el game a deuce. Ventaja para el serbio y punto para campeonato, me tapo los ojos. Con un brillante servicio, una floja devolución de Nadal y cerrando con un tiro ganador, Novak Djokovic defendió bien el campeonato y ganó en 5 horas y 56 minutos.

 
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Publicado por en junio 23, 2015 en Uncategorized