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Trainspotting 2


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Juzgar a Trainspotting 2 sin tener en cuenta Trainspotting, la real,  es imposible. Primero porque la audiencia que vea la segunda tiene que haber visto la primera, y no puede dejar de lado una evidente comparación; y segundo porque la expectativa que se creó en torno a su estreno, impulsada por los amantes de la primera, sumado a que su historia gira alrededor de la trama anterior, hace que no puedan verse por separado.
No empero, se podría hacer una crítica a medias sólo sobre T2, donde se podría decir que es divertida, que tiene imágenes ásperas y una buena banda sonora. Que tiene grandes actores y que la historia es sencilla y entretenida. Que es medio indie, sobre todo por el público para el que está pensada, pero que es más bien light.
¿Ven? Una reseña incompleta y poco entretenida. Ahora sí, Trainspotting, la real, entra al juego. T2 cae en una extraña dualidad: es una película de aire comercial que sólo va a ver gente a la que le gusta el cine independiente, pues es improbable que alguien que no ha visto, o no le gusta, la primera vaya a ver la segunda. Y a la gente a la que le gusta la primera es un grupo bastante específico.
Por otro lado, y dejando claro que T2 no está ni cerca de Trainspotting, hay y siempre va a haber cierta parcialidad a la hora de criticarla, pues el recuerdo y la nostalgia de la primera, intensificados por varios detalles de la segunda, especialmente si uno no la tiene muy presente, hacen que parezca y deje la sensación de que es mejor de lo que en realidad es. Aclaro: no es nada mala, pero no tienen punto de comparación.

La primera es un hito, mientras que la nueva es simplemente una película agradable que toca en el gusto de los cinéfilos por el mero hecho de ser la continuación de una película que no querrían que se acabara nunca. Y logra ser eso: una pequeña satisfacción, muy entretenida, muy atractiva, pero nada más, de una película grande.

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Publicado por en abril 24, 2017 en Uncategorized

 

Si mañana despierto


Sé que por lo menos uno de nosotros va a morir, pero estoy casi seguro de que no seré yo. Me necesitan vivo, así sea por poco tiempo. Y si hago bien las cosas es posible que sobreviva. Aunque si llego a salir vivo de esta es probable que alguno de los muchachos me mate. Me vería como el causante de la muerte o la tortura de varios. Me tendría que preocupar después por esto, pero por ahora lo importante es seguir con vida.

Así soy yo, siempre pensado en mí. A veces me hago la idea de que desearía cambiar, ser diferente, preocuparme por otros, ser solidario; pero más allá de que nunca lo he intentado realmente, no puedo ni imaginarme así, eso no es lo mío. Siempre quiero solucionar mis problemas y ya, que los otros se las arreglen. Y aunque esta vez sea distinto, sigo preocupándome exclusivamente en salvarme.

He pensado en huir de esta situación, pero no es viable. Primero porque salir de acá es casi imposible; segundo por mi falta de dinero: si uno quiere desaparecer necesita primordialmente fondos; y tercero porque me encontrarían: si para algo es buena esta gente es para encontrar y liquidar personas.

Suicidarme tampoco es una opción. Como ya lo he dicho soy muy cobarde y, además, muy asquiento. Y la única manera de hacerlo estando aquí adentro sería pegándome, una y otra vez, ya que no soy lo suficientemente fuerte para hacerlo de un tacazo.

Por lo tanto, debo afrentar las consecuencias y ver la luz mañana. Una luz que me da miedo, que quiero que nunca llegue. Desearía detener el tiempo por toda una eternidad para no verla.

Debo pagar por lo que he hecho, aunque si llega a morir alguno de nosotros, y es muy probable que pase, jamás podré compensarlo. Yo fui principalmente el que nos metió en esto. Yo los convencí a todos, uno por uno, de que esto era una buena idea. Luego cada uno desaparecería por su cuenta. En mis planes estaba retirarme tras esto, esperar que no me lograran encontrar, algo que ahora es imposible, pues ya lo saben todo sobre mí. Esperaba que alguno del grupo fuera lo suficientemente estúpido para dejar un rastro y que se desquitaran con él. Con eso ya estaría salvado, porque habría sido necesario que encontraran a alguien para que cesara la búsqueda, para desquitarse con alguno. Y como todos teníamos nombre falsos no habría problema.

Pero ya nada de eso importa. Ahora estamos atrapados, también en parte por culpa mía, por mi inexperiencia como líder. Ya había trabajado en cosas así, pero como uno más del montón. Y queriendo tener algo de poder la cagué. Fui un imbécil pensando que podríamos salirnos con la nuestra estafando a un pez gordo tan fácilmente.

Si estuviéramos todos juntos ahora, probablemente alguno de los muchachos, o todos, me matarían. Más allá de que todavía no tienen motivos suficientes, puesto que hasta ahora ninguno ha muerto, deben intuir que pronto alguno lo hará y si estuvieran acá lo harían.

Si mañana todo se da como es esperado, morirá un par, varios sufriremos y los que sobrevivamos quedaremos sin nada. Con “lo esperado” me refiero a que ellos nos presionen para que demos la poca información que nos queda, que a fin de cuentas es muy valiosa; nos torturen hasta que digamos algo, probablemente escaso; maten a alguno para que sepamos que todo va en serio, cosa que ya sabemos, pero que necesitamos algo para recordarlo; les digamos todo: el lugar donde están los tres que sobran, junto a buena parte de la plata; nos torturen un poco más, sólo para desahogarse; confirmen la información y nos boten como a perros, diciéndonos que nos tienen vigilados.

Tras esto, es probable que los muchachos intenten matarme, culpándome de todo. Pero conociendo a estos tipos, seguramente nos dejaran a todos botados en distintos sitios, así que podría vivir. Ahora me pregunto si realmente quiero vivir. Ahora lo único que puede importarme es mi supervivencia, pero no estoy seguro de quererla.

 
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Publicado por en noviembre 4, 2015 en Uncategorized

 

Wimbledon merecido para Djokovic


Aunque el tenis que mostró el número uno del mundo alrededor de las dos semanas no fue extraordinario, fue constante y muy bueno, sin casi altibajos, siendo una pared desde el fondo de la cancha. Esto se evidenció sobre todo en la final, cuando Federer, en una de sus mejores versiones, no encontraba forma de ganarle cada punto.

Federer, el llamado mejor de la historia, llegaba siendo un poquito más favorito que Djokovic a la final, por el gran tenis que había mostrado en el torneo, por cómo le había ganado en semifinales a Murray. Porque su saque estaba siendo letal (sólo le habían quebrado una vez en el torneo, en apenas cuatro oportunidades) y también porque Novak no venía deslumbrando como en otras ocasiones.

El partido contra Murray, previo al enfrentamiento al número uno del mundo, fue grandioso. El mismo Andy Roddick, al que Federer le hizo 50 aces en la final de 2009, admitió que nunca antes había visto al suizo sacar tan bien. Su porcentaje de primeros saques y, en especial, de puntos ganados con este, fue asombroso. Pese a que Murray también mostró un tenis maravilloso, a Federer le bastó un quiebre en cada set para avanzar a la final, en un partido que fácilmente pudo haberse ido a cinco sets, pero que la precisión y carácter de Federer en los puntos más importantes del partido impidieron.

En este partido hubo un game, cuando Murray sacaba 4-5 en el segundo set, que los narradores de ESPN catalogaron como el que probablemente será el mejor del año. Con una cantidad absurda de “deuces”, jugando cada punto como si fuera el fin del mundo si se cada uno lo perdía, con varios “set points” para Federer que Murray salvó, con muchas oportunidades para el escocés de igualar parcialmente el set, que por una u otra razón no lograba conseguir. También el público ayudó mucho: cada punto era gritado por los aficionados como un triunfo, porque en prácticamente todos los puntos hubo peloteos, passings, globos, winners, o errores no forzados que salían por centímetros. Y claro, jugando el favorito de la afición británica, Murray, contra el llamado “local en todo el mundo”, Federer, toda la gente que estaba en el estadio gritaba, vitoreaba o aplaudía punto tras punto.

Ahora bien, el cuadro de Djokovic en teoría no era tan complicado. Pasando en sets corridos contra un inestable Kohlschreiber, un cansado Nieminem y un errado Tomic, al número uno le tocó enfrentarse al que hasta el momento parecía el rival más complicado: Anderson. Y lo fue. Muchos pensaron que a Djokovic se le iba a quedar la defensa del título en octavos, cuando perdía dos sets a cero contra el sudafricano, que hasta ese momento era intratable. Pero Nole sacó una gran fuerza y una voluntad enorme para empatar el partido antes de que la lluvia llegara. Al otro día salió a batallar con todo lo que tenía, y aunque Anderson llegó jugando como lo había hecho al comienzo del partido, no fue suficiente para vencer al serbio.

Tras esto Djokovic pasó sin demasiados problemas a la final tras ganarle en tres sets a Cilic y a Gasquet, que no opusieron la resistencia que se esperaba. El partido contra Anderson signifió mucho para Nole, puesto que al darse cuenta de que había estado muy cerca de quedar eliminado, subió el nivel y fue de menos a más hasta la final, donde no le dejó nada de margen de error a Federer.

Es cierto que en la final Federer no sacó tan bien como lo había hecho contra Murray en las semifinales y que titubeó más de lo acostumbrado, pero el juego de Djokovic fue muy bueno. Federer necesitaba de genialidades para ganar los puntos, porque de lo contrario era casi imposible que Nole errara. Esto hizo que Federer tuviera hartos errores no forzados. Otro factor en la victoria del serbio fue que al suizo no se le presentaron muchas oportunidades de subir a la red, cosa que en el resto del torneo había sido un punto importante para las victorias del mejor de la historia.

Fue un merecido Wimbledon para Djokovic, por su regularidad durante todo el torneo, por sus subida de nivel al cambiar de semana, por sus muchos tiros ganadores y pocos errores no forzados, por su saque aunque no impresionante, constante. Porque fue, como lo ha venido siendo todo el año, el mejor del mundo.

 
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Publicado por en agosto 1, 2015 en Uncategorized

 

China


Describir a todo un país es casi imposible, sobretodo si se habla de uno de los más grandes y el más poblado del mundo, uno con muchísimas cosas increíbles y una cultura muy rica con miles de años de historia. Pero contar una experiencia de un poco menos de un mes por parte de un occidental, en cambio, es provechoso.

Llegué a Pekín, junto a mis padres, sabiendo decir dos palabras en mandarín: Nihao (hola) y xiexié (gracias), pensando que aunque la comunicación sería difícil, probablemente habría varios chinos que supieran inglés. Error de novato. No había prácticamente nadie que hablara, ni siquiera que entendiera tan solo un poco de inglés. Esto nos dejó impactados, especialmente a mi padrastro, y aunque Tiananmén y la Ciudad Prohibida nos dejaron impactados: construcciones enormes con plazas grandísimas y templos magníficos, el cambio era duro. El hostal en el que nos quedamos era patético, el encargado no hablaba inglés, los baños estaban sucios y nos tocó compartir cuarto con un par de chinos, pero sobrevivimos por tres noches ahí.

Pekín es enorme, muestra poderío en cada calle, con cuadras grandes, edificios imponentes, mas no altos, templos con puertas de muchos metros, esculturas y torres altas. Pero a la vez los hutongs hacen un contraste curioso, pues son barrios con calles diminutas donde no cabe un carro, en el día desolados, sucios, sin vida; pero por la noche alegres, llenos de gente comiendo, conversando, jugando…

Pero Pekín nos dejaba un sinsabor en la boca. Tal vez la gente, tal vez la comunicación, tal vez el hotel, tal vez la comida, o probablemente todas ellas hacían que no estuviéramos del todo a gusto, aunque yo le intentaba sacar el jugo a cada situación o lugar al que fuéramos. El Templo Lama, el Museo de Confucio, el Nido de pájaro, todos lugares muy chéveres, que valen la pena.

Nos fuimos de Pekín pensando que al volver al final del viaje nos iba a gustar más, pues cada día estábamos un poquito menos desadaptados que el anterior. Y así llegamos a Xian, donde apenas estuvimos un par de días, pero sentimos que alcanzamos a ver lo suficiente. Alquilamos un carro con chofer apenas llegamos, para ir a ver a los Guerreros de Terracota, más de seis mil esculturas de dos metros, cada una diferente del resto, que hacen que una se sienta chiquito e insignificante. Son muchos y muy bien hechos, y aunque la entrada a verlos sea cara, vale mucho la pena pagarla. Ese mismo día, en el carro, fuimos a ver una gran torre y un lindo parque. Por la noche salimos y vimos toda la vida de Xian, viejos jugando, mucha luz, gente comiendo en la calle.

Al otro día recorrimos el pedacito de muralla que hay en el centro de la ciudad, informándonos un poco sobre esta. También recorrimos un par de cuadras llenas de vida, con puesticos de comida alegres, con mucha gente local, muy divertida. Luego nos fuimos al aeropuerto para coger un avión a Guilin.

El hostal allá estuvo mucho mejor, con un gran servicio, un buen cuarto y unos desayunos deliciosos. La “pequeña  ciudad de 5 millones de personas” no me pareció nada del otro mundo. Es cierto que recorrimos muy poco de ella, pero salvo un parque con un par de torres grandiosas, no mucho. Pero el paseo en bote que hicimos por el Río Li sí fue maravilloso. Un paisaje lleno de montañas extrañas, mucho verde, un río lindo y una buena experiencia. Además hicimos otro paseo en bote en este mismo río, pero alrededor de una comunidad “indígena”, que aunque está hecha para el turismo tiene algo de naturalidad.

Shanghai fue maravilloso. Una gran ciudad con edificios altísimos, de formas extravagantes y distintos colores. La vista desde el bund, a cada lado del río, donde se ven los grandes edificios juntos, alumbrando por la noche, es espectacular. Además hay un puente futurista a 15 metros del piso, redondo, junto a varios lujosos centros comerciales y vistas muy buenas. También recorrimos la parte vieja de la ciudad, ya casi toda demolida, el barrio francés, con una arquitectura muy distinta a la china y fuimos al Museo de la seda, donde vimos todo su proceso de manufactura. También estuvimos en el Museo de Shanghai, que nos gustó mucho. Está dividido por pisos entre pinturas, esculturas en bronce y en cerámica, sellos viejos, muebles de las últimas dos dinastías, vestidos, etc.

Fuimos un día a un suburbio a las afueras de la ciudad, que parece un pueblecito, con casas chiquitas, calles pequeñas, un par de plazas, pero hecho también para el turismo. Con un río en la mitad, uno va recorriendo el pueblo parte a pie y parte en bote, viendo sitios turísticos muy bien elaborados: museos de arte chino, casas grandes y antiguas, jardines preciosos, una oficina de correos vieja, una farmacia típica china…

En Shanghai notamos algo que nos sorprendió mucho: los contrastes. Uno camina una cuadra llena de tiendas gomelas y edificios modernos, y llega a otra sucia y descolorida con edificios grandes y viejos de infinitos apartamentos.

Llegamos a Hong Kong pensando que no podría desbancar a Shanghai y, en mi opinión, estuvo muy cerca. Es una ciudad increíble, parte isla, parte continente, como Nueva York, con vistas increíbles de lado y lado, muchas cosas para ver y hacer, lugares para caminar. El primer día estuvimos en el Gran Buda de la isla de Lantau, una construcción altísima de bronce muy bien hecha, que casi todo el día estuvo tapada por la niebla, pero que se dejó ver por un ratico magnífico. Los otros días caminamos la ciudad, estuvimos en Soho, subimos en teleférico al Pico Victoria, desde el que se ve toda la ciudad, caminamos la Avenida de la Estrellas en Kowloon, con una gran vista y donde hay un show de luces, con los edificios modernos alumbrando al son de la música, todos los días a las ocho de la noche.

El último día nos despertamos temprano y fuimos a Macao, una isla con arquitectura portuguesa clásica, muy turística, pero muy agradable. Caminamos todo lo que pudimos: la zona vieja, parques, un museo de arte contemporáneo, algunos casinos, pequeñas calles lindas y más. Y terminamos devolviéndonos a Hong Kong en el último ferry a las 10 y media de la noche.

Volvimos a Pekín con el mismo pensamiento con el que nos habíamos ido, que habría una mejoría, y la hubo. El hostal fue mucho mejor, la ida a la Muralla fue espectacular, hicimos una gran caminata en una zona sin demasiada gente, lo que fue muy placentero. Además estuvimos en el Templo del Cielo y fuimos de compras al Mercado de la seda.

En definitiva fue un gran viaje, con un choque cultural duro, pero a fin de cuentas magnífico. Con buena compañía, comida en general rica, y aunque no nos hicimos amigos de ningún chino, fue divertido convivir con ellos, ver sus costumbres, su forma de ser, su vida diaria. Fue una experiencia maravillosa, interesante, divertida, que recomiendo mucho.

 
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Publicado por en junio 29, 2015 en Uncategorized

 

La final más larga de Grand Slam en la historia


Resultado de imagen para djokovic vs nadal australian open 2012Relataré lo sucedido en la final más larga de toda la historia de los torneos más importantes de tenis, los torneos de Grand Slam. Los Grand Slams son los cuatro torneos más importantes del tenis, los cuales se llevan a cabo durante todo el año, empezando en Australia, en enero por el verano, y cerrando en Nueva York en septiembre también por cuestiones climáticas. En esta crónica hablaré de uno de estos llamados Grand Slams, el cual tuvo lugar en Melbourne a comienzos de 2012.

Jugaban Djokovic y Nadal, el número 1 del mundo contra el 2, los que habían estado en las últimas dos finales de estas competiciones, dos reales rivales. En sus últimos encuentros disputados Djokovic había vencido al mallorquín en las finales de Wimbledon (disputado en Londres) y Nueva York, pero se decía que Nadal iba en mejor forma, pues Djokovic venía de haber cedido dos sets en las semifinales ante Andy Murray, y que estaría cansado por esto. Sabiendo esto y con ánimos de ver una muy buena final, también por hacerle barra a Nadal, me desperté a las cuatro de la mañana a ver un partido que prometía ser grande.

Djokovic salió a atacar como una fiera, pero Nadal, defendiéndose y contraatacando, le ganó el primer set en poco más de una hora por 7-5. El segundo set arrancó con un quiebre de Nadal en un momento clave, pero Djokovic reaccionó y se fue a jugar el segundo set todavía más agresivo, en el cual, con gran esfuerzo, revirtiendo el quiebre y sumando uno más logró ganar 6-4 y empatar el partido.

Con un set cada uno se pensaba que este sería posiblemente el que marcaría el curso final del partido y, sabiendo esto, Djokovic cambió su camiseta negra por una blanca y salió a buscar con todo ese tercer set.

Me quedé dormido y cuando me desperté ya amanecía, eran cerca de las seis y media e iban empezando el cuarto set. El tercero lo había ganado Djokovic por 6-2 y se encaminaba a ganar el partido en ese cuarto set. Recuerdo al comentarista Javier Frana diciendo “… ya Rafa se ve cansado, no creo que pueda soportar mucho más a Nole…”. Djokovic ganaba el cuarto set 5-3 y sacaba para campeonato, cuando Nadal ganó cinco puntos seguidos, recuperó el quiebre, mantuvo su servicio y llevó el juego a tiebreak. Nadal sí que pudo soportar al serbio, y al contrario, fue Djokovic el que no pudo con Nadal, que no se rindió y llevó al partido a un quinto set con un paralizante 7-6(5). En este cuarto set, hubo un factor que creo que le pudo servir bastante al español, y es que cuando iban 5-3, la lluvia llegó. En ese momento, aunque la lluvia sólo tardó 10 minutos, Nadal pudo conversar con su entrenador, retomar ánimos, plantear una nueva estrategia y salir con todo.

Los 15.000 espectadores del Rod Laver Arena esperaban ansiosos al quinto set. Algunos agitando banderas españolas y gritando “Vamos, Rafa”, mientras otros poquitos levantando las banderas azul, blanco y rojo de Serbia.

Empezó el quinto set, 1-0, 1-1, 2-1, 2-2, 3-2, 4-2, 4-3 ganando Nadal a las nueve y quince de la mañana y se despierta mi papá. Me pregunta que cómo quedó la final y que si es esa una repetición. Le respondo para su incredulidad que no y que siguen todavía, así que me acompaña a ver el final. 4-4, 5-4 y 5-5, se pone emocionante, pues se pensaba que iban a seguir hasta un resultado absurdo como 10-8, pues en el quinto set no hay tiebreak. Pero Novak Djokovic le quebró el servicio en el undécimo juego a Nadal para quedar con un 6-5 arriba y una oportunidad de sacar para campeonato.

15-0, 15-15, 15-30, 30-30, 30-40 y Nadal tiene una única oportunidad de quiebre para volver a empatar el partido, pero Nole lleva el game a deuce. Ventaja para el serbio y punto para campeonato, me tapo los ojos. Con un brillante servicio, una floja devolución de Nadal y cerrando con un tiro ganador, Novak Djokovic defendió bien el campeonato y ganó en 5 horas y 56 minutos.

 
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Publicado por en junio 23, 2015 en Uncategorized

 

El regreso del niño


niño torres

El Atleti le sacó el empate al Madrid en el Bernabéu y se clasificó por ese 2-0 en el Calderón. Fue ese mismo Atlético que se ha visto por ya dos años seguidos, ese que le mete todo, deja los huevos, hace faltas tácticas y se defiende implacablemente. Ese que no tiene la plantilla más cara ni la mejor objetivamente hablando, pero que en el campo muestra una armonía defensiva, una velocidad impresionante en los ataques y una maestría en la pelota parada. Pero hoy, además de esa fuerza anímica implementada por el Cholo, hubo un elemento especial. No fue sólo la garra de Griezmann para robarle a Pepe un balón complicado en el primer gol, ni las ganas de Siqueira para ganarle una y otra vez a Bale, hoy el Atlético tuvo un héroe que regresa, un guerrero de hace mucho tiempo, un hombre de la casa: el niño Torres. Un jugador que vuelve a España tras varios años de felicidad e infortunios entre Inglaterra e Italia, un hombre que no juega en el Calderón desde que realmente honraba su apodo de niño (ahora ya está pronto a cumplir 31), pero hoy un héroe. Torres no podría haber deseado un regreso mejor: hizo los dos goles, cada uno empezando cada tiempo y, de un modo u otro, los dos le quitaron en su momento la esperanza a los hinchas merengues. Hoy el niño volvió como lo que había sido hace 7 años en el Atleti y que también lo fue luego en distintos momentos con la selección española, algo que no era hace mucho tiempo (y no voy a decir titular), un gran jugador.

 
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Publicado por en enero 15, 2015 en Uncategorized

 

Boyhood


Tras un par de semanas de cine francés, sin ver nada distinto, salvo que cuente Breaking Bad, por fin volví a ver una película gringa, en realidad dos: El hombre duplicado y Boyhood. La primera me gustó bastante y plantea un realidad extraña, oscura, pero a la vez entretenida, y además el final lo deja a uno pensando; pero la segunda es simplemente extraordinaria.

Me identifiqué mucho con el personaje, pues tiene bastantes cualidades (no gustos) que se parecen a las mías. Es toda la juventud de un tipo normal, pero muy bien contada, con dramas, chistes, aventuras por así decirlo, que son como la de muchos niños de clase media, que se pueden sentir tan identificados como yo me sentí.

Además el actor es muy bueno desde chiquito y logra demostrar muy bien los sentimientos del personaje. También es un mérito del director lograr que la historia se desarrolle perfectamente y que en los doce años de rodaje, aunque se hayan ido un par de actores, no quedan vacíos.

 
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Publicado por en octubre 12, 2014 en Uncategorized